Nuestra propuesta parte de un gran respeto hacia el educando fundada en la imagen de un niño con enorme potencialidad y sujeto de derecho. Se implementa el diseño de un proyecto educativo que promueva los lenguajes expresivos, comunicativos, simbólicos, cognitivos, éticos, metafóricos, lógicos, imaginativos y relacionales.
Se alienta un mensaje de esperanza en la potencialidad de la infancia: un niño animado por la energía de sus millones de neuronas, por la fuerza de quien quiere crecer, por la riqueza de la curiosidad que los lleva a investigar los porqué de cada cosa.
Así para la práctica pedagógica propiciamos proximidad en un ambiente acogedor. Esto implica un entramado complejo que conecta personas, entornos y actividades entre sí, abriendo numerosas oportunidades a los alumnos concebidos desde la imagen del niño “del niño rico en potencialidades “y “la pedagogía co-constructora”. Tal como lo concibe la escuela infantil de Reggio Emilia.
La función de los maestros pedagogos es la co-construcción de conocimiento y cultura tanto de los niños como de las suya propia. Los docentes (maestros-adultos) movilizan las competencias de la creación de sentido de los propios niños y se ofrecen ellos mismos como recurso al que los niños y jóvenes puedan acudir, organizando el espacio, los materiales y las situaciones para aportar nuevas oportunidades y opciones para el aprendizaje.
Los docentes ayudaran a los alumnos a explorar los múltiples lenguajes de que disponen, observándolos y escuchándolos, tomando sus ideas y teorías en serio. Pero también estando preparados para cuestionarlos tanto a través de nuevas preguntas, información y debates como por medio de nuevos materiales y técnicas.
Todas estas consideraciones están atravesadas por el interés de desarrollar las competencias artísticas en nuestros alumnos. Tanto como el desarrollo de la inteligencia emocional.
